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En el espejo de la cultura: Mujeres e iconos femeninos

En el espejo de la cultura: Mujeres e iconos femeninos

MUJERES, COMUNICACIÓN Y CULTURAS

Analizar la relación entre la cultura, los discursos de género y las diversas posibilidades estéticas que se presentan en una época de mutaciones capitalistas, migraciones culturales, multiplicación de las identidades (cuando no desaparición de las mismas por los excesos de identificaciones), desaparición de la distinción entre lo público y lo privado, importancia de los artefactos de comunicación en la tercera etapa del capitalismo y complicación global por la emergencia de lo local o la aldeanización de lo global, es uno de los objetivos centrales del volumen que usted tiene entre sus manos. Son momentos en que las tecnologías de la Comunicación y de la Información diseminan los tiempos y los espacios y, en ese sentido, emplazan de manera novedosa a los sujetos y a las relaciones e intercambios que se producen entre ellos. Entre esa novedad, se encuentra la asunción de espacios por negatividad o no lugares, sitios sin relación, historia o identidad. Es decir, (no) espacios que vuelven disyuntiva la temporalidad e impiden las relaciones estables entre los sujetos, característica esencial, en la conformación de las identidades.

Terry Cochran (1996: 159) señala con acierto que "el hecho de pensar en la cultura (...) topa con numerosos obstáculos". Los dispositivos de comunicación, claves en la trasnacionalización capitalista, extendieron el debate en torno a la cultura "a toda clase de discursos, desde la economía hasta las ciencias humanas y la simple transmisión de noticias, convirtiéndose así en un discurso realmente trasnacional" en cuanto a su alcance. La cantidad de materiales sobre el tema de la cultura que se incrementa todos los días en las universidades y en las industrias culturales (incluyendo las mediáticas), "tiende a enmascarar el reto, realmente necesario, de aceptar la cultura y sus modos de funcionamiento, todo ello enredado tanto en una concepción de la tradición, de la autonomía lingüística y de las instituciones", que aseguran la estabilidad social, como en temáticas relacionadas con el poder, la nación y el estado, como con la desestabilización de éste por la emergencia del Imperio, descentrado, diseminado y abierto.


Cultura(s)
En ese marco es preciso comenzar aclarando términos, como cultura e identidad, que son complejos y sobre los que existen tantas definiciones como perspectivas posibles de estudios.

En este libro usted tendrá una diversidad de aproximaciones al concepto de cultura. Esa pluralidad de interpretaciones y enfoques enriquece los análisis sobre uno de los temas claves de esta compleja contemporaneidad.

Porque no hay que obviar que las identidades y las culturas, en tiempos donde se pluralizan, deben ser analizadas y estudiadas desde perspectivas transversales, transdiciplinarias y plurales.

Armand Mattelard y Érik Neveu (2003, 2004: 13), en uno de los últimos trabajos publicados en español sobre los estudios culturales, expresan con acierto: "la noción de cultura es una de las que, dentro de las ciencias sociales, han suscitado los trabajos más abundantes y también los más contradictorios". Desde su concepción bellaartística hasta su amplitud antropológica, desde lo estético sin contaminaciones hasta las formas de vida o, como diría Pierre Bourdieu, estilos de vida, que producen materiales que aseguran la distinción entre los sujetos. Desde una concepción binaria que separa la naturaleza de la cultura hasta una tercera que amplía los diálogos y alianzas entre ellas. En la primera, la naturaleza se concebía como lo desordenado, lo caótico, lo impuro, lo indomesticado; lo cultural, por su parte, se concebía como lo ordenado, lo puro y lo domesticado. La naturaleza era el caos y la cultura el cosmos. Este pensamiento dicotómico, se contextualizaba en el marco de otras dicotomías que separaban al hombre de la mujer, la mente del cuerpo, lo animal de lo humano y lo primitivo de lo civilizado.

En palabras de Mattelard y Neveau (2003, 2004: 13): "La Gioconda y la socialidad que se apodera de los asistentes a un partido de fútbol servirían para ilustrar" los dos polos. Éstos son: el del "panteón de grandes obras 'legítimas'" y el de lo antropológico que engloba "las formas de vivir, sentir y pensar propias de un grupo social". Otra oposición que se presenta es la de las obras consagradas y las que pertenecen a la cultura de masas, producidas por las industrias culturales. En esta última se puede señalar una dualidad más entre cultura popular y cultura masiva, que le debe mucho a los estudios de Antonio Gramsci1 sobre lo - que posteriormente se llamaría por parte de algunos autores como Martín Barbero y Méndez Rubio- "lo popular- masivo". El concepto de lo popular- masivo, por otra parte, se entronca con las nociones de hegemonía y subalternidad de Gramsci.

Este aspecto reafirmó la imposibilidad de separar entre alta y baja cultura. Esa imposibilidad dicotómica de analizar la cultura es analizada por Terry Cochran con las siguientes palabras: "de ahora en adelante la cultura no se puede discutir adecuadamente empleando términos como ´élite` versus 'popular`, dicotomía que todavía define con frecuencia la línea del debate en los países industrializados" (1996: 86). Hay que aclarar que en las Américas esas dicotomías nunca han tenido mucho éxito, ya que históricamente se han producido mezclas (hibridaciones, diría García Canclini) entre lo culto y lo popular, lo masivo y lo popular, emergiendo, de esa forma, fenómenos novedosos e interesantes de mestizajes. También a los beneficios del mestizaje se refiere Ulf Hannerz (1996: 113):

Para mí al menos, "mestizo" tiene connotaciones de creatividad y de riqueza de expresión. Los conceptos de lo mestizo también dan a entender que todavía hay esperanzas para la diversidad cultural. La globalización no tiene por qué ser sólo una cuestión de homogeneización completa y de largo alcance; la creciente interconexión del mundo también produce ciertos beneficios culturales. Luego, "un poco de aquí y otro poco de allá, así es como se introduce lo nuevo en el mundo.

Con el incremento del peso de los artefactos de comunicación y la movilidad de personas y culturas por el mundo, se conforman procesos intermediarios entre las culturas. Estos le suman a las mezclas culturales, la imprevisibilidad que se produce en las interconexiones del caos- mundo, en detrimento del sistema- mundo, desde el que se ordenaba. Desde esa imprevisibilidad, de las culturas sin guiones prefijados, se producen procesos de criollización, de mezclas desordenadas y en permanente transformación.

La cultura contra la naturaleza, como su aliada, como su domesticación, y, también, como extensión de la barbarie. Para Walter Benjamin, todo documento de cultura comporta, asimismo, un documento de barbarie.

En resumen, una amplia gama de posibilidades para enfrentarse al concepto de cultura, una noción que tiene demasiados pliegues y envoltorios, por ello es preciso comenzar a desplegarlos, aclarando perspectivas y términos.

En el espejo de los sexos y las culturas
Otro elemento clave que hay que tener en cuenta en el debate contemporáneo sobre la cultura, es el de la conciencia de género. Es decir, las mujeres emergen desde políticas de liberación, como un sector que ha puesto en cuestionamiento no sólo las dominaciones masculinas, sino también las económicas y coloniales.

"La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo" (Haraway, 1991: 264).

Anzaldúa, por su parte, vincula la liberación feminista a los lenguajes mestizos que surgen en las fronteras, en la efervescencia de las zonas de contacto. La autora chicana considera la movilidad de las mismas y los artefactos simbólicos que emergen en los espacios liminales. Las fronteras de Anzaldúa invitan a los rebeldes a destronar los centros de poder y a despojar a Occidente del áurea de centro de la historia. Su rebeldía le costó muy cara, "acalambrada con desvelos y dudas", sintiéndose inútil, "estúpida" e impotente. Se rebela cuando alguien, se llame padre, madre, marido, iglesia o gringos, le dicen haz tal cosa sin considerar sus deseos (Anzaldúa, 1999: 37). Haraway fractura las fronteras que dividen a los Mismos de los Otros, o, en otras palabras, que marcan el límite fijo entre las identidades y las alteridades, considerándolas de una vez y para siempre y separando la naturaleza, como alteridad, de la cultura, como identidad. Haraway, al fracturar esas divisiones estáticas, plantea la potencialidad de los híbridos (cyborg), seres impuros que se ubican entre las máquinas y los organismos, esto es, entre la naturaleza y la cultura. Anzaldúa, por su lado, asume la potencialidad de la frontera recuperando los mestizajes de las lenguas, las razas y los territorios. Ambas autoras articulan una poderosa estética abierta, dialogante, rebelde y consideran la apertura de las fronteras y no sus cierres. También es el caso de Chela Sandoval que teje redes donde se integrarían todos aquellos que no tienen una pertenencia estable en las categorías culturales de raza, género o clase. La "conciencia opositiva" permite la producción de identidades abiertas, construidas desde la otredad, la diferencia y la singularidad. Judith Butler (2002: 176) señala que la articulación entre etnias, sexos y economías, "implica todavía continuar planteando la cuestión de la 'identidad', pero no ya como una posición preestablecida ni como una entidad uniforme"; sino como "un mapa dinámico de poder en el cual se constituyen y/o suprimen, se despliegan y/ o se paralizan las identidades". Gloria Anzaldúa (1999: 77- 91), en ese contexto, plantea estas articulaciones en términos de encrucijadas, de subjetivaciones híbridas que no conforman sujetos, sino que es, en cambio, la demanda de reelaborar significantes convergentes entre tales categorizaciones y a través de ellas.

Víctor SILVA ECHETO

Revista semestral del Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía y de la Universidad de Sevilla ESCRITORAS Y ESCRITURAS
Plan andaluz de Investigación HUM 753 • Directora: Mercedes Arriaga Flórez